Fotos

Historia

Es la tradición que el presbítero Honesto llegó a la Pamplona romana enviado por San Saturnino para evangelizarla, y que el senador Firmo se convirtió al cristianismo con toda su familia. Fermín, su hijo, fue educado por Honesto y cuando tuvo diecisiete años comenzó a predicar por los alrededores. Más tarde, a los veinticuatro, fue consagrado obispo por Honorato, prelado de Toulouse.

A los treinta y uno, Fermín marchó a predicar el Evangelio a las Galias: en un primer momento, en Aquitania, Auvernia y Anjou; más tarde, en Amiens, lugar donde consiguió muchas conversiones y donde, finalmente, sufrió cárcel y, con posterioridad, martirio por decapitación, precisamente un veinticinco de septiembre.

Su cuerpo, sepultado en secreto por algunos cristianos, aparecería portentosamente siglos después, el trece de enero del ano 615, en el episcopado de San Salvio, y sería trasladado a la cercana ciudad: unos magníficos relieves góticos del siglo XV, labrados en el trasaltar de aquella catedral que conserva los restos del Santo, narran esta historia.
 
El Encierro hace ya muchos años, no era más que años un par de centenares de mozos, pamploneses y otros, con boina y alpargatas negras y cubiertos de batas oscuras.

Hoy, ya en el siglo XXI, son miles los corredores que se dan cita y se aprietan en las mismas viejas calles, durante los momentos trágicos del encierro. Sin duda se trata de unos Sanfermines mucho más multitudinarios. Sobre todo desde su mención por el escritor norteamericano Ernest Hemingway.
No consta que Hemingway corriera ni un metro en el encierro. Sólo acudía a las corridas como mero espectador.

El encierro representa el acto con más personalidad de las fiestas de San Fermín. Se celebra a las 8 de la mañana desde el día 7 al 14 de julio. Una carrera de mozos delante de los toros. Duración, unos 3 minutos para un recorrido de unos 900 metros.
 
Con el "Pobre de mí" se acaba (oficialmente) Sanfermin, en la Plaza del Ayuntamiento a las doce de la noche del día 14 (las peñas lo suelen celebrar por su cuenta en la Plaza del Castillo). La gente se junta y va cantando el "pobre de mí, pobre de mi, que se han acabado las fiestas de San Fermín", la canción de despedida, y entre medio todo el muestrario de canciones sanfermineras y el "ya falta menos" (para que llegue el siguiente Sanfermin, claro).
Los asistentes al lanzamiento esperaban la hora vestidos de blanco, con el pañuelo rojo en alto y dirigido hacia la fachada del Ayuntamiento, entre gritos, bajo el lanzamiento de litros de champán, los confetis blancos y rojos disparados desde la Casa Consistorial y entre empujones. Pese a la previsión de mal tiempo, la mañana amaneció soleada y templada, aunque han ido apareciendo algunas nubes conforme han pasado las horas.
 

volver